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Coppelia, cuando Fidel construyó en La Habana la mejor heladería del mundo

Hola amigos.

En los telediarios de todo el mundo se habla de lo mismo, la muerte del Comandante (Fidel Castro) y nosotros queremos traeros una curiosa historia relacionada con el, con el mismísimo Fidel y que trata como no, del mundo del helado.

Se dice que Fidel Castro era un amante de los helados, mas bien de todos los lácteos en general, debido a que nació y se crió en el campo. Dicen los que mejor le conocían, que de ahí le viene la afición a todo lo que tenga que ver con la leche. Y como vamos a ver en el artículo que os traemos hoy debe ser verdad lo que cuentan, ya que el líder revolucionario, una vez se hizo con el control del país, mando construir en la capital cubana Coppelia, una majestuosa heladería que se encuentra frente al hotel Habana Libre donde se alojaron los barbudos al entrar en la ciudad.Fidel-Castro-

Esta mítica heladería se levanto en el año 1966 y fue denominada "la mejor del mundo", o por lo menos así la llamaban los cubanos, que lo mismo si lo fue durante los primeros años, pero hoy día comentan bromeando, que debía serlo si no habías podido probar otras.

Lo que si es cierto es que esta heladería, que ya cuenta con más de 50 años de historia, en su día debió ser digna de admiración, ya que según cifras oficiales: trabajan unas 400 personas, hay sitio para unos 1.000 clientes de forma simultánea y se sirven más de 16.000 litros de helado al día. No sabemos si esto la convertiría en la mejor del mundo, pero con estas cifras seguro que no había muchas heladerías en aquellos años.

Hoy día a pesar de la escasez de alimentos que hay en la isla, Coppelia sigue abierta y es un sitio al que no solo acuden los turistas, ya que sus precios asequibles hacen que muchos cubanos sigan disfrutando de sus helados. Con unos precios que rondan los 5 pesos cubanos por bola, unos 20 céntimos de euro, hacen que todo el mundo pueda acudir y esperar las grandes colas que se forman a su entrada para poder disfrutar de sus productos.Coppelia-cuba-Heladería

Cuando se construyó está heladería, Fidel mando traer las mejores máquinas europeas y así se trajeron las mejores mantecadoras que se encontraron, ya que en aquellos tiempos en los que Cuba era aliado de la Unión Soviética y la economía de la isla no tenia nada que ver con lo que es hoy día, era fácil permitirse el construir la mejor heladería del mundo. Durante los años de bonanza económica, Coppelia contaba con mas de 25 sabores diferentes, hoy día apenas llegan a la docena y eso días puntuales. Los mejores sabores tardan poco en desaparecer y se dice que si dispones del teléfono adecuado o de unos cuantos pesos puedes conseguir unos litros de helado en casa, pero esos helados, ya no son ni de cerca comos e decía en su día, los mejores helados del mundo.

Ahora en Cuba todo es incertidumbre después de la muerte de Fidel. No sabemos si la mítica Coppelia volverá a lucir sus mejores galas como lo hizo en aquellos maravillosos años o si seguirán sobreviviendo como hasta ahora. Pero si tenéis pensado viajar a la isla, ya sabéis de un sitio que no podéis dejar de visitar, ya que una vez allí, estaréis pisando parte de la historia de la revolución cubana.

Aquí os dejamos el artículo completo con todos los detalles:

Titulo

Días después de la muerte del Comandante en Jefe viajamos a Cuba para descubrir cómo es el local que él ideó

Coppelia, cuando Fidel construyó en La Habana la mejor heladería del mundo

Coppelia, cuando Fidel construyó en La Habana la mejor heladería del mundo

Sobre los gustos culinarios de Fidel Castro hay mucha literatura y teorías. Pero todas coinciden en un punto: al Comandante en Jefe le gustaba hablar sobre cocina – durante horas, es fácil de imaginar – y era un apasionado de los lácteos.

Nació y creció en el campo, en la actual provincia de Holguín y muchos señalan este origen para explicar su afición a todo lo que tuviera que ver con la leche, especialmente los helados. ¿Otro de esos mitos alrededor de una figura que, más allá de su vida pública siempre ha guardado con recelo su faceta más personal?

No parece el caso teniendo en cuenta que él mismo mandó levantar en el centro de la capital cubana – frente al hotel Habana Libre donde se alojaron los barbudos al entrar en la ciudad – la mítica heladería Coppelia.

Una camarera de Coppelia con una bandeja de helados

Una camarera de Coppelia con una bandeja de helados

“La mejor del mundo”, han repetido durante décadas los cubanos a sabiendas de que posiblemente no era así. Tal vez lo fue los primeros años, aunque los cubanos suelen bromear diciendo que seguro que lo era si no habías probado otras.

En cualquier caso, aquel era el lema y el objetivo cuando se construyó en 1966 y Fidel mandó traer la mejor maquinaria de países europeos. La relación con la Unión Soviética hizo de aquellos unos años de bonanza económica en los que nada parecía imposible. Ni tener los mejores helados del mundo en el Caribe.

Una placa en la majestuosa heladería recuerda que la idea fue de Fidel, pero que fue Celia Sánchez – otra de las revolucionarias de Sierra Maestra, Secretaria de la Presidencia del Consejo de Ministros de Cuba desde 1962 y su compañera durante años – la encargada de hacer realidad el proyecto. También se cuenta que fue ella la que escogió el nombre, en homenaje a Coppelia, su ballet favorito.

Una placa  en Coppelia homenajea al comandante

Una placa en Coppelia homenajea al comandante

Pero da igual si era o no la mejor o más grande del mundo, porque el título de “Catedral del Helado” lo ha sostenido durante sus más de 50 años de existencia. No es para menos teniendo en cuenta las cifras oficiales: trabajan unas 400 personas, hay sitio para unos 1.000 clientes de forma simultánea y se sirven más de 16.000 litros de helado al día.

Diseñada por Mario Girona y con una forma circular en varias alturasque deja espacio para diversos salones interiores y numerosas terrazas, intentar hacer fotos de forma oficial supone lidiar con la temible burocracia cubana y con la escasa predisposición de los responsables.

Los artículos sobre la mala atención o la baja calidad de los helados son habituales en la prensa cubana desde hace tiempo, así que por allí no se mira con buena cara las cámaras de fotos. Sólo las de los turistas, así que mejor ir a probar los helados y a hacer unas fotos en calidad de eso.

Una de las barras de la heladería

Una de las barras de la heladería

Ir a Coppelia a comer helado es un ritual. No sólo para los turistas – sobre todo desde que la película Fresa y Chocolate la hizo mundialmente famosa –, sino para los habitantes de la ciudad.

Los precios han subido, pero siguen siendo asequibles para los locales y absurdos para quienes vienen de fuera: unos 5 pesos cubanos por cada bola de helado, aproximadamente 20 céntimos de euro al cambio.

Unirse a alguna de las animadas coladas en alguno de los diferentes accesos y esperar a ser llamados es parte del proceso. Una buena oportunidad, además, para tomarle el pulso a la ciudad.

Se dice que, si se tiene el teléfono adecuado y algunos pesos o dólares puedes tener unos litros de helado en casa en cuestión de minutos. Que los mejores sabores son los que siempre desaparecen. Que mucho del helado que se vende como marca Coppelia es en realidad Varadero, una especie de segunda gama.

El listado de sabores y especialidades de Coppelia

El listado de sabores y especialidades de Coppelia

Y dicen también que encontrar mesa cuando se va solo es más complicado, así que no dudamos cuanto dos veteranos de los helados y las colas nos invitan a entrar con ellos. Caridad Álvarez y Rafael Lima. “Emigrante español y combatiente de la revolución”, nos explica orgulloso enseñando el carnet de veterano.

Cuando abrió presumía de ofrecer más de 25 sabores, aunque a día de hoy es raro el día en el que los carteles de cada entrada anuncian más de media docena disponibles. Y sí, posiblemente no sea el mejor del mundo.

La entrañable pareja con la que compartimos mesa sonríe cuanto le preguntamos si es verdad que el helado de Coppelia ya no es lo que era. Antes venían cada día – recuerdan – ahora sólo unas cuantas veces por semana, aunque está claro que les sigue gustando mucho: piden 15 bolas entre los dos, aunque parte es para llevarse a casa en un recipiente de plástico.

Un grupo de gente haciendo cola en  la puerta

Un grupo de gente haciendo cola en la puerta

Un vistazo alrededor deja claro que es algo habitual, aunque sea el mes de agosto y el calor en La Habana lo derritiera en cuestión de minutos.

Han pasado tres meses desde entonces y la muerte de Fidel Castro para algunos marca el inicio de una nueva era en Cuba. Para otros nada cambiará o, en todo caso, lo hará al ritmo establecido. Ocurra lo que ocurra ojalá que Caridad y Rafael puedan seguir yendo a Coppelia a comer helado.

Coppelia, cuando Fidel construyó en La Habana la mejor heladería del mundo

Fuente

Bueno amigos, esperamos que os haya gustado este trocito de historia que os hemos traído hoy y que si queréis seguir informados de todo lo relacionado con el negocio de la heladería, no dejéis de visitar la web de Icesoft, que puntualmente os traeremos todo lo que encontremos sobre este maravilloso mundo del helado.

¡¡Hasta pronto!!